jueves, enero 04, 2007

Asilvestrado

Como ya sabréis la mayoría de los que me leéis, y si no, es posible que también lo sepáis, el día 31 corrí la San Silvestre Vallecana (de aora en adelante SSV).
No llevaba una preparación adecuada, salvo por una infancia plagada de deporte y unas cuatro carreritas que me pegué estos últimos meses. La última, el miércoles previo al 31, que recorrí mi pueblo de arriba abajo y de abajo arriba. Según mi cronómetro, más de una ora corriendo, con pausa de 10 minutos para recoger los pulmones que se me abían caído. Y aun así, según lo atestigua el cuntakilómetros del coche, no alcancé los 8 kilómetros. Patético.
Y más patéticos fueron los dos días siguientes, cuando las agujetas, dolores musculares, atrofias, micro-roturas y agotamiento icieron acto de presencia. Echo un cromo que diría mi madre.

Me presenté en el Bernabéu (comienzo de la SSV) con pocas esperanzas, pero con el objetivo intacto: acabar, y acabar por debajo de 55 min. El ambiente, inmejorable y el tiempo, no demasiado malo. Quizás lo peor fue la espera en la línea de salida (amenizado por el espectáculo de la ropa volando) asta que se encendieron los focos y...ala, a correr!!

Comencé tranquilo, consciente de que esto me iba a llevar la vida, y así, en poquito tiempo, me adelantó tantatantatanta gente que tuve que recurrir a todas mis tretas psicológicas para no desmoronarme. Y más cuando empezó a parecerme que el Km. 1 estaba tardando un poquito.

Y los kilómetros llegaban despacio. Pero el espectáculo era grandioso. Todas esas calles de Madrid atestadas de gente corriendo, rodeadas de familias abrigadas que nos animaban no sé muy bien porqué. Una marea amarilla fosforita dirigiéndose a la puerta de Alcalá. Irrepetible.
Es curioso, pero a pesar de todo, tuve tiempo para fijarme en las tiendas que ay en Serrano y descubrir, como no, un Vips. Otro para la colección, jeje.

Y cuando llegué al Museo del Prado...voilá! Km. 5. Vistazo rápido al cronómetro y...27:36. No ay que ser muy listo para saber que en 10 Km. tardaría más de 55 minutos. Cachis!! Así que nada, de perdidos al río. Aceleré el ritmo y empecé a adelantar gente (esto empezaba a tener mejor pinta) pero con mesura aun, que según la altimetría de la carrera a partir del Km. 8 más que cuesta arriba, era pared arriba.

Cuando dejé atrás Atocha sucedió lo que ya llevaba yo esperando un rato. Los dolores: cuádriceps izquierdo, dedo del pie izquierdo, gemelo derecho...que por suerte, al cabo del rato, desaparecían. Y al cabo de otro rato, volvían. Y entonces sucedió. A la altura del Km. 6 -7 adelanté al Minuto 60 (la organización pone corredores que tardan el tiempo indicado, para que puedas mantener un ritmo según lo que piensas que vas a tardar). Es decir, aun tenía que recuperar 5 minutos. Impensable.

A todo esto, aun seguía buscando la pancarta del Km. 8 y entonces la ví. La pared. Ese reto para el que llevaba reservándome 8000 metros.
Mentiría si dijese que volé, pero si no adelanté a 500 personas en ese kilómetro, no adelanté a ninguna. Y para cuando me quise dar cuenta, llegaba a una pancarta verde. No podía ser otra que la del Km. 9!!! Esprinté como loco, aciendo slalom entre los corredores, casi-llevándome a los espectadores por delante, y se me izo largísimo.
Cuando ya no podía más, lo vi aí mismo. El corredor minuto 55. Mi objetivooo!!! Me lancé como loco a por él, con mis últimas fuerzas, a derrocarlo.

Y al fin, en la cima del último repecho, la meta. Un poco sosa por cierto. Duro repecho por cierto, pero lo abía conseguido. Iba a llegar vivo, y por encima de todo (la muerte era un mal menor asumible), iba a cumplir mi promesa. Me besé la mano, señalé al cielo y se lo dediqué.
Y entonces, crucé la meta.

Según mi cronómetro, tardé 51:32 (increíble, abía bajado de 52!!), pero abía entrado justo detrás del Minuto 55. Así que me quedé con la duda....

La siguiente ora me la pasé estirando y re-estirando todos los músculos de mis castigadas piernecillas (pobrecillas ellas), devolviendo el chip, bebiendo Gatorade, volviendo en metro desde Portazgo asta Plaza Castilla (acojonante la de paradas que ay e?) en un vagón atestado de corredores de la SSV... (con el consiguiente inevitable olor).

Y más sorpesa aun cuando en casa, mientras zampaba gambas, aparecieron los resultados.
El 6031, 51:20...no está mal si tenemos en cuenta que éramos 20000 no?
El año que viene saldré dos cajones más alante!!! (y tendré una pulsera!! (a los de 55 no nos dan pulsera, pero el año que viene será otro cantar)).

Y aora obviando mis objetivos y mis resultados, sinceramente, lo recomiendo. Es una experiencia preciosa, y diez kilómetros, tranquilamente, no son tanto. Además, ver como te animan familias enteras...te pone los pelos de punta (o eso era por el frío que acía?).

En fin, una gran tarde coronada con una copiosa comida y una espectacular noche. Como dice Díaz, "se oyen por aí voces de que está siendo la mejor Nochevieja...". Pues sí, te lo confirmo. Sin dudar, la mejor Nochevieja.

Linkin Park - Meteora (2003) - Faint
"[...]I am what I want you to want what I want you to feel. But it's like no matter what I do, I can't convince you, to just believe this is real[...]"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pero q clase de depravado va fijándose en los vips que hay por la calle mientras está medio muriéndose por serrano?

Solo tengo una cosa q decir: estrauberri chisqueic.

Alex dijo...

Ese es mi chouete, 500 corredores, pero que exagerado, animo, el año que viene más...eso si, conmigo no cuentes